Llegan cantos de sirena, épocas de cambio, un día pensado, madurado pero siempre ficticio en lo más profundo de mis pensamientos. Una frase vacía “me voy si no encuentro nada” sin contenido ni continente, solo palabras, que solo ahora recobran sentido ante el cambio que se me presenta en estos días.
Lo imagine, pero nunca lo creí, y lo cierto es que el próximo domingo se hará realidad. Una realidad que no gusta por lo que significa, por dejar tu ciudad, a tu familia, a tus amigos, a tus hábitos, en fin, dejar una vida para pasar a otra nueva que puede ser mejor o no, pero claro está, diferente al menos.
Siempre he sido la persona que queda y que ve partir a los demás, esta semana he vivido sensaciones diferentes, vistas desde el otro lado, desde el que se marcha, y no gusta ni ver partir, ni ser el que se valla.
Pero la situación lo requiere, las circunstancias lo piden a grito ¿necesito un cambio? No lo sé ¿estoy seguro de lo que hago? No.
Siempre he pensado que a los 33 años me sucedería algo, algunos me decían “si, como ha Cristo, que murió a esa edad”. No es la muerte a lo que temo, no es la muerte lo que me viene, si por muerte entendemos cambio, sí. Efectivamente a mis 33 años me toco decidir, quedarme o intentarlo y por primera vez decidí intentarlo y no quedarme con la intriga de ¿y si lo hubiera probado? En caso de no atreverme de dar el paso.
Me interesa este futuro porque puede ser el sitio donde pase el resto de mi vida, aunque no lo crea hoy por hoy. “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad” (Víctor Hugo)
Pero ¿será mi oportunidad?¿Habré sido un valiente más queja su tierra para labrarse un futuro? ¿Me saldrá bien esta aventura? No lo sé, solo el tiempo lo dirá….
No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto. (Albert Einsten)
Animo Manolito, haces lo correcto y si no siempre nos quedara Paris.
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